15 pasos para diseñar e implantar un programa de fidelización

A menudo surge la pregunta ¿qué hay que hacer para diseñar e implantar un programa de fidelización? Por supuesto, no hay una receta única, depende del sector, empresa, entorno competitivo, tipología de clientes, recursos… y, sobre todo, de nuestros objetivos, ¿para qué necesitamos un programa de fidelización?

Aun así, ahí va una lista, escueta y ordenada en el tiempo, de tareas imprescindibles, para garantizar que nuestro programa se parece a nuestra idea un poco más que el producto desarrollado en la imagen a la izquierda:

  1. Análisis de la situación. Política actual de relación con clientes, benchmarking de competencia, investigación y necesidades de los clientes.
  2. Objetivos del programa. A dónde queremos llegar en términos de clientes, comerciales, financieros -en este orden, por favor-; a corto y largo plazo.
  3. Indicadores de clientes para seguir el cumplimiento de estos objetivos: cuota de cliente, retención, regularidad, profundidad y amplitud de demanda, prescripción… son los llamados KPI (key performance indicators), algunos más complicados pero todos estos aspectos pueden ser medidos.
  4. Objetivos de captación de clientes, penetración esperada del programa sobre la venta global de la compañía, elaboración de al menos tres escenarios -alto, medio, bajo-. Análisis de rentabilidad a corto y largo plazo en cada escenario, ¿qué beneficios podemos esperar de nuestra estrategia de fidelización?
  5. Formulación del concepto inicial del programa. Definición de la mecánica básica, incentivos comunes y personalizados, sub-clubs, operativa del programa online y offline
  6. Test de concepto. Investigación cualitativa con clientes potenciales socios del club, ¿es atractivo, interesa el planteamiento de programa? ¿qué debemos mejorar o adaptar?
  7. Diseño final del programa y desarrollo teórico de su operativa. Incluye la redacción completa de operativa, bases del programa, textos legales.
  8. Análisis funcional y plan de desarrollo informático. Documento de especificaciones, requerimientos técnicos del programa. Con la colaboración de IT, especial antención al modelo de datos, conceptos como visión única de cliente.
  9. Selección de proveedores para elementos y procesos –tarjetas, formularios, call center, grabación…-. Valoración de ofertas y propuesta de selección de partners, posterior desarrollo de los servicios prestados, condiciones, contratos.
  10. Diseño de imagen del programa y  elementos de comunicación, briefing a la agencia
  11. Formación a usuarios, comerciales, dependientes… la formación a quienes serán cara, ojos, boca y oídos del programa de fidelización es crítica y debe ser diseñada y ejecutada con la máxima dedicación.
  12. Plan de partners de valor añadido. Identificación y plan comercial para captación de empresas colaboradoras que incrementen el valor que el programa aporta a los clientes. Si procede, incluiría colaboraciones con proveedores, por ejemplo en el sector de distribución, minorista o mayorista.
  13. Segmentación estratégica y táctica de clientes.
  14. Plan de marketing relacional y plan de contactos con socios, integración de canales, al servicio de la estrategia de clientes.
  15. Diseño del sistema de análisis de información de clientes, business intelligence y cuadro de mando, para seguir la consecución de objetivos de fidelización, a través de KPIs y los objetivos establecidos para cada uno de ellos.
  16. Sistema de gestión de campañas y contactos con los clientes, que aplique la segmentación, personalice mensajes y automatice las tareas de relación con clientes.

En el desarrollo e implementación, es clave asegurar que se ha transmitido correctamente tanto objetivos -hacia arriba, la dirección- como necesidades, medios -hacia departamentos técnicos y operacionales-, para que el resultado se parezca a lo proyectado un poco más que en la imagen del inicio.

Una vez lanzado y corriendo el programa de fidelización, mejora continua, mucho cariño en el tratamiento de la información, mucho análisis, segmentación, escuchar a los clientes, personalizar los incentivos según sus necesidades.

Y, ante la duda -que la habrá- testar, testar y testar.

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